Los primeros auxilios psicológicos no son terapia

Los primeros auxilios psicológicos (PAP) son una respuesta humana y de apoyo a personas en situación de sufrimiento tras un evento traumático. No requieren formación clínica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los PAP son la intervención más recomendada en las primeras horas y días tras una catástrofe. Cualquier persona puede aprender a aplicarlos.

Los 3 pilares de los PAP (OMS)

1. Observar

Evaluad la situación antes de actuar:

  • ¿La persona está en peligro físico inmediato?
  • ¿Tiene necesidades básicas urgentes (heridas, sed, frío)?
  • ¿Muestra signos de angustia extrema (gritos, llanto incontrolable, inmovilidad)?
  • ¿Está sola o tiene acompañantes?

La observación os permite priorizar y adaptar vuestra respuesta. No os precipitéis, tomad unos segundos para entender el contexto.

2. Escuchar

Acercaos con calma y ofreced vuestra presencia:

  • Presentaos con vuestro nombre
  • Preguntad si podéis ayudar
  • Escuchad sin juzgar ni interrumpir
  • Validar sus emociones ("Es normal sentir miedo")
  • No forcéis a hablar si no quieren

A veces, la presencia silenciosa es más poderosa que las palabras. Estar ahí ya es ayudar.

3. Conectar

Ayudad a la persona a acceder a recursos:

  • Informad sobre la situación actual de forma clara
  • Ayudad a contactar familiares o amigos
  • Derivad a servicios de emergencia si es necesario
  • Proporcionad información sobre albergues, comida, agua
  • Si hay niños sin acompañantes, no los dejéis solos

Conectar significa ayudar a la persona a recuperar su red de apoyo y a acceder a los recursos disponibles.

Reacciones normales tras una emergencia

Las siguientes reacciones son respuestas normales del cuerpo y la mente ante situaciones anormales. Suelen disminuir en días o semanas.

Reacciones emocionales

  • Miedo intenso y sensación de vulnerabilidad
  • Tristeza y llanto
  • Rabia e irritabilidad
  • Culpa ("debería haber hecho algo más")
  • Sensación de irrealidad o desconexión
  • Ansiedad y preocupación constante

Reacciones físicas

  • Temblores y tensión muscular
  • Dificultad para dormir o pesadillas
  • Falta de apetito o comer en exceso
  • Fatiga extrema
  • Dolor de cabeza o estómago
  • Palpitaciones y sudoración

Reacciones cognitivas

  • Dificultad para concentrarse
  • Confusión y desorientación
  • Recuerdos intrusivos del evento
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Hipervigilancia (estar siempre en alerta)

Reacciones sociales

  • Aislamiento y deseo de estar solo
  • Necesidad excesiva de compañía
  • Irritabilidad con familiares y amigos
  • Desconfianza hacia los demás
  • Dificultad para retomar rutinas

Qué hacer y qué evitar

Lo que debéis hacer

  • Mantener la calma y hablar despacio
  • Respetar el silencio y las emociones
  • Ofrecer agua y algo de comer si es posible
  • Proporcionar información veraz y clara
  • Ayudar con tareas prácticas inmediatas
  • Respetar las creencias culturales y religiosas
  • Proteger la privacidad de la persona
  • Preguntar antes de tocar (un abrazo puede no ser bienvenido)

Lo que debéis evitar

  • Decir "sé cómo te sientes" (no podéis saberlo)
  • Minimizar la experiencia ("podría haber sido peor")
  • Forzar a hablar sobre lo que pasó
  • Dar consejos no solicitados
  • Hacer promesas que no podéis cumplir
  • Juzgar las reacciones de la persona
  • Compartir vuestras propias experiencias traumáticas
  • Usar la situación para hacer fotos o vídeos

Grupos con necesidades especiales

Niños y adolescentes

  • Los niños pequeños pueden regresar a comportamientos anteriores (chuparse el dedo, mojar la cama)
  • Usad un lenguaje simple y adaptado a su edad
  • Permitidles jugar, dibujar o expresarse de forma no verbal
  • Mantened las rutinas en la medida de lo posible
  • No mintáis ni ocultéis la verdad, pero adaptadla a su comprensión
  • Los adolescentes pueden mostrar rabia, retraimiento o comportamientos de riesgo

Personas mayores

  • Pueden sentirse más vulnerables al perder autonomía
  • Verificad que tienen acceso a medicación y ayudas técnicas
  • Habladles con respeto, no con condescendencia
  • Las pérdidas materiales pueden tener un valor sentimental enorme
  • La desorientación puede aumentar si se cambian de entorno
  • Asegurad que no se quedan aislados o sin comunicación

Cuándo buscar ayuda profesional

Derivad a un profesional si después de 2-4 semanas la persona:

  • No puede realizar actividades básicas (comer, dormir, trabajar)
  • Consume alcohol o drogas para gestionar la angustia
  • Tiene pensamientos de hacerse daño a sí misma o a otros
  • Experimenta episodios de pánico frecuentes
  • Se aísla por completo del entorno social
  • No puede cuidar a personas dependientes

Contactos de ayuda en Portugal:

  • Línea SNS 24: 808 24 24 24 (apoyo de salud, incluido psicológico)
  • SOS Voz Amiga: 213 544 545 (16h-24h)
  • Línea de emergencia: 112

Cuidar al cuidador

Señales de agotamiento

Quienes ayudan también se ven afectados. Estad atentos a estas señales en vosotros mismos:

  • Fatiga emocional y física persistente
  • Dificultad para "desconectar" del sufrimiento ajeno
  • Irritabilidad o cinismo creciente
  • Sensación de impotencia o inutilidad
  • Problemas de sueño o alimentación

Estrategias de autocuidado

  • Estableced turnos y descansad regularmente
  • Hablad con alguien de confianza sobre lo que estáis viviendo
  • Mantened la hidratación y la alimentación
  • Haced pausas breves para respiración consciente
  • Aceptad que no podéis ayudar a todo el mundo
  • Pedid relevo cuando estéis agotados